martes, 10 de abril de 2012

Disfruté cada día de los que estuve en la capital. Disfruté cada hora. Cada minuto.


Esto de volver a tener pareja es raro. Pero como ella diría... Raro bueno.


No sigo que me pongo imbécil. 

miércoles, 21 de marzo de 2012





No pienso destruir esta Primavera. No tengo intención de ello. Cansado. Del Iniverno. De las hojas perennes deseando una muerte rápida. Como sus compañeras. Las que se fueron durante el Otoño. Las que están volviendo. Contándoles sus sueños. Los que tuvieron. Mientras dormían.


Las flores. Otrora tapadas por compañeras de flora muertas. Relucen. El Sol. Hoy se hace de rogar. Pero tiene una sonrisa picarona detrás de las nubes. Las nubes. De algodón sucio. Húmedas por el sudor provocado por las chimeneas y los calefactores. Que le jodan a los calefactores. Que le jodan al Invierno.


Quiero pasear por parques que no existen. Sentarme en toallas que no tengo. Ver patos de colores que no contempla nuestra gama cromática. Comer helados de sabores por descubrir. Y hacer que esta Primavera sea la primera de muchas estaciones agradable. Seguida de una inyección de sal. Un placebo. Que me ponga una sonrisa tonta en la cara. Una cara cubierta por unas gafas tintadas. Evitando al Sol. Y a su vez besándole.  


No quiero veranos esperados. En los que se pide Sol. Y después se huye de él. Pero así somos las personas. Incoherentes. ¿Y yo?. Yo soy muy persona.

lunes, 19 de marzo de 2012





¿Habrá gente que nos eche de menos?


¿Habrá alguien que me eche de menos a mí?


¿Por qué?


¿Qué es lo que tienes que hacer para que te echen de menos?


No estar.


¿Y por qué no estoy?


¿Por qué no estás?


Iba a decir que sólo Dios lo sabe. Pero qué va a saber ese. Ese ser omnipotente que nada puede.


Me acuerdo del olor a mar en Mayo. Y de alguna cosa más. O de todas.



Soy feliz. Me da vergüenza hasta decirlo.


Por esas personas que se fueron de nuestra vida.


Brindo por ellas.

viernes, 16 de marzo de 2012

Das una calada a un cigarro. El humo penetra en ti. Se pasea por tus entrañas. Acaricia tus pulmones. Suspiras y se escapa. Se aleja, se camufla entre la niebla esperando a que otra persona lo tome. Esa persona va a tener una parte mínima de ti. Porcentaje ínfimo. Bello porcentaje exiguo. Sexo indirecto. Tántrico. Normas de amor involuntario. Primera norma. No fumes. No dejes que penetren en ti. Porque estarás vendido.


viernes, 9 de marzo de 2012

Soy inmortal. Soy un demonio. Infumigable. Me escondo entre tu pelo y susurro en tu oído alimentando tu locura. No son voces. Es un hechizo. Di que me puedes matar. Dilo. Fuma. Fuma mucho. Fumígame. Hazlo. Ten cojones. Tenlos. 


En Marte estudian la posibilidad de vida en la Tierra. Y la han encontrado. Con un altísimo porcentaje de gente triste. De gente que patea las piedras con cara de compungida. Y después van a buscar la piedra para dar una nueva patada. Pero no la encuentran. Y la tristeza inunda su corazón. Y lloran por dentro. Y quieren morir.


Yo no quiero morir. Quiero tirar todas las piedras al río. Sin que boten. Porque soy así de alternativo.




La única receta para combatir la tristeza es la alegría. Soy un genio. Lo he descubierto yo solo. Y si lloras pues al menos distráete. Haz carreras de lágrimas. A ver cual toca antes el suelo. Y si pierde la que has elegido. Llora más. Infinitas posibilidades. 

jueves, 8 de marzo de 2012

Esperar. ¿Qué es esperar?. Muchas veces lo haces sin saberlo.


Cuando vamos a la consulta de un médico tenemos que esperar. Se retrasa, miras el reloj, sudas, te quejas "¡Es una vergüenza!". Pero te quedas. Sigues esperando hasta que una amable enfermera, un burlón enfermero o el propio licenciado en medicina sale para darte paso a su consulta. Y joder, no dudas, entras.


El autobús. Si se retrasa 5 minutos ya ponemos el grito en el cielo pero no movemos nuestro puñetero culo de la parada porque sabemos que lo tenemos que tomar, que no hay otro tipo de opciones.


Un caso muy distinto es el de esperar a las personas que no es lo mismo que esperar algo de ellas. A una persona la esperas con el rostro sonriente, quieto, imperturbable a las voces que te dicen que esa persona no va llegar nunca, que no es un retraso, que es que han cancelado la línea que pasaba por tus entrañas. Pero tu esperas. 


La diferencia es que hay un momento en el que te das cuenta de que esa persona no va pasar por ahí, no es como el doctor que sabes que te va a dar paso o el autobús que te recogerá cuando el tráfico se lo permita. Aquí sabes que estar ahí quieto, como una estatua de mármol renacentista pero con muecas que denotan nostalgia propia del romanticismo, es una tontería y te vas. Andas. Paseas observando cada detalle de la ciudad esperando que algún día otra persona te atropelle.




Y nadie espera a alguien que lleva subido en otro autobús tanto tiempo. Y que hace con ese autobús cosas que no tuvo cojones ni ganas de hacer contigo jamás por desajustes paterno filiales. O esa era la versión oficial.


Después de un tiempo cansado de esperar me atropellaron. Esta es la explicación que no le debo a nadie.
JA JA 


Es la risa de alguien que no entiende si ha visto una autocrítica o un reproche.